Cuando hacíamos la torta pascualina en casa, siempre sobraban recortes de masa al hacer las tiras de decoración. Estos recortes los horneabamos por separado y una vez dorados les agregábamos un poco de sal, transformándolos en lo que pasamos a denominar “palitos salados”. Mis hijos se peleaban por comérselos. Parece que la idea se transmitió...